DÍA DE LA TIERRA: COLOMBIA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO
 Aunque los Cambios Climáticos han sido una constante en la historia de la Tierra, el que estamos viviendo ha sido atribuido a la actividad del hombre. Y existen evidencias de que está afectando a Colombia, particularmente desde la segunda mitad del siglo veinte. Se ha demostrado un incremento de la temperatura media anual del aire a un ritmo de 0,1 a 0,2 grados centígrados por década. Las precipitaciones han variado: en unas zonas aumenta y en otras disminuye en un rango que oscila entre el –4 y el +6 por ciento por década. Desde hace varios decenios los nevados experimentan una pérdida considerable de su masa de hielo, y ya varios nevados colombianos se extinguieron durante el siglo pasado. En las costas el nivel del mar ha aumentado a razón de dos milímetros por año.
CLIMA
En cuanto al comportamiento de las lluvias,con base en  los análisis de estaciones meteorológicas del IDEAM, en el territorio nacional hay una tendencia al incremento de la precipitación en Santa Marta, Medellín, Quibdó, Puerto Carreño y Neiva, mientras que hacia el suroccidente se presenta una tendencia a la disminución, como en zonas de la Cordillera Oriental (Bogotá, Bucaramanga y Cúcuta) y en la Isla de San Andrés. Se presentaron algunos casos excepcionales de granizadas en zonas con tendencia a baja precipitación, como las registradas en la ciudad de Bogotá, el pasado noviembre.
En cuanto a la temperatura, hay una propensión al aumento de las máximas y las mínimas, lo que quiere decir que tanto las noches como los días son más calientes. En el altiplano Cundi-boyacense tienden a disminuir los períodos fríos o heladas en las horas de la noche y de la madrugada.
DERRETIMIENTO DE GLACIARES
Los glaciares son excelentes indicadores de cambio climático por su rápida y fiel respuesta a las alteraciones de la atmósfera. Durante el siglo pasado se extinguieron ocho nevados colombianos: Puracé (1940), Sotará (1948), Galeras (1948), Chiles (1950), Pan de Azúcar (1960), Quindío (1960), Cisne (1960), Cumbal (1985). Los seis nevados actuales (Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila, Sierra Nevada de El Cocuy y Sierra Nevada de Santa Marta) presentan un derretimiento constante muy marcado en las últimas décadas, de hecho Colombia ha perdido, en sus últimos 50 años, el 50% de su área glaciar. Esta pérdida se asocia con condiciones exógenas (cambio climático) y endógenas (volcanismo).

Junto con los nevados, los páramos son también vulnerables a los Cambios Climáticos, y se prevé una pérdida de la regulación hídrica de alta montaña. Las lagunas pequeñas de páramo, propias de ese ecosistema, tienden a desaparecer. El aumento térmico está causando, desde hace algunas décadas, que el páramo no sea tan frío y por lo tanto resulte apetecido para las labores agrícolas, con la consecuente ampliación de la frontera agrícola.
ASCENSO DEL NIVEL DEL MAR
Hay evidencias claras de un ascenso lento pero progresivo del nivel del mar desde finales del siglo pasado, a razón de aproximadamente dos milímetros por año. En el litoral Caribe Colombiano se evidencia un retroceso generalizado de la línea de costa, atribuible en la mayoría de los casos al avance del mar por el ascenso de nivel, representado en erosión de playas y socavación principalmente. En el litoral del Pacífico, y en particular en los extensos acantilados de la Costa del Chocó, ocurren actualmente procesos de erosión de playas y manglares.
El ascenso del nivel del mar puede causar la inundación de planicies y pantanos costeros y el represamiento del drenaje natural y artificial, y esto significará el aumento del nivel en las marismas asociadas a las ciénagas costeras, en algunas de la cuales se han levantado barrios marginales que serían inundados, como en Cartagena, Turbo, Buenaventura, Satinga y Tumaco. También ocurriría el represamiento del sistema de alcantarillado, construido al nivel del mar actual, que provocaría graves problemas de salubridad para las poblaciones.
En las playas el ascenso del mar las destruirá paulatinamente, como hoy ocurre en Puerto Colombia y Salahonda; otras se reducirán y retrocederán hacia tierra adentro, como sucede ya en los departamentos de Bolívar, Sucre, Atlántico y Chocó.
CREE EN EL CAMBIO
El enemigo más grande del planeta es la falsa idea de que no podemos hacer nada para frenar el Calentamiento Global. Sí podemos. No espere a que el gobierno o su vecino separen la basura y cuiden el agua. A la larga las decisiones individuales generan cambios colectivos. A veces pensamos que para frenar el Calentamiento Global se requieren cambios drásticos, cambios que nos privarán de las comodidades que tanto disfrutamos, pero no es así. Afortunadamente, podemos cambiar el rumbo apocalíptico de nuestro planeta con sólo modificar pequeños hábitos:
Coloque una botella de plástico dentro del tanque del inodoro. La próxima vez que vaya a tirar esa botellita de medio litro piénselo dos veces. Al poner cualquier objeto dentro del tanque del retrete el volumen aumentará y automáticamente el consumo disminuirá ¡Así de fácil!
¿Distancias cortas? Camine y olvídese del tráfico. Salga y disfrute de todo lo que ocurre en las calles de su ciudad. Su cuerpo será el más beneficiado.
No utilice el elevador para subir al segundo piso. Tal vez el uso de las escaleras le recuerde que últimamente ha fumado demasiado, pero tanto su cuerpo como el planeta le agradecerán por el esfuerzo.
Riegue los jardines por la noche. En la noche el agua no se evapora tan fácilmente como en el día, sus plantas la aprovecharán.
Aprovecha la luz natural y utiliza bombillas de bajo consumo. Si en todos los hogares utilizáramos una bombilla de 60W por otra fluorescente de 11W durante tan sólo una hora a lo largo del año, entre todos evitaríamos la emisión de 172.800 toneladas de CO2 a la atmósfera, y ahorraríamos 21,17 millones de euros sólo en la factura de la luz.
|